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Materiales de filosofía. Textos y comentarios

Marx. Tesis sobre Feuerbach

Marx. Tesis sobre Feuerbach "[I] El defecto fundamental de todo el materialismo anterior -incluido el de Feuerbach- es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo. De aquí que el lado activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo, pero sólo de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real, sensorial, como tal. Feuerbach quiere objetos sensoriales, realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tampoco él concibe la propia actividad humana como una actividad objetiva. Por eso, en La esencia del cristianismo sólo considera la actitud teórica como la auténticamente humana, mientras que concibe y fija la práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse. Por tanto, no comprende la importancia de la actuación "revolucionaria", "práctico-crítica".

[II] El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.

[III] La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej., en Robert Owen).
La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.

[IV] Feuerbach arranca de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real. Su cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base terrenal. No advierte que, después de realizada esta labor, queda por hacer lo principal. En efecto, el que la base terrenal se separe de sí misma y se plasme en las nubes como reino independiente, sólo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de esta base terrenal consigo misma. Por tanto, lo primero que hay que hacer es comprender ésta en su contradicción y luego revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción. Por consiguiente, después de descubrir, v. gr., en la familia terrenal el secreto de la sagrada familia, hay que criticar teóricamente y revolucionar prácticamente aquélla.

[V] Feuerbach, no contento con el pensamiento abstracto, apela a la contemplación sensorial; pero no concibe la sensoriedad como una actividad sensorial humana práctica.

[VI] Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales. Feuerbach, que no se ocupa de la crítica de esta esencia real, se ve, por tanto, obligado:
A hacer abstracción de la trayectoria histórica, enfocando para sí el sentimiento religioso (Gemüt) y presuponiendo un individuo humano abstracto, aislado.
En él, la esencia humana sólo puede concebirse como "género", como una generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos.

[VII] Feuerbach no ve, por tanto, que el "sentimiento religioso" es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad.

[VIII] La vida social es, en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica.

[IX] A lo que mas llega el materialismo contemplativo, es decir, el materialismo que no concibe la sensoriedad como actividad práctica, es a contemplar a los distintos individuos dentro de la "sociedad civil".

[X] El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad "civil; el del nuevo materialismo, la sociedad humana o la humanidad socializada.

[XI] Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo"

Karl Marx. Tesis sobre Feuerbach

Orientación para el comentario

Las Tesis... están escritas en 1845 en Bruselas, muy probablemente en el curso de los trabajos preparatorios para la Ideología alemana. Fueron publicadas por Engels en 1888 como apéndice a su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Al hacerlo, Engels redactó estilísticamente un tanto los textos dejados en borrador por Marx. En su libro Engels escribe refiriéndose a las Tesis: “Se trata de apuntes para una reelaboración posterior, rápidamente escritos, no destinados en absoluto a la impresión, pero de valor incalculable como el primer documento en el que se halla depositado el germen genial de la nueva concepción del mundo”

El texto es breve pero de una densidad teórica tal que hace imprescindible una explicación rigurosa. Constituye la valoración crítica, es decir, superadora, del materialismo mecanicista de Feuerbach; superación que ha de entenderse desde la asimilación del punto de vista dialéctio (Hegel) por parte de Marx. La dialéctica hegeliana despojada de su misiticismo (hacer del Absoluto el sujeto del devenir) se convierte en el método adecuado para conocer lo real. Este conocimiento es la guía para alcanzar la transformación de lo real de modo que lo “racional” se vea cumplido: la filosofía es praxis

Las Tesis sobre Feuerbach. Explicación de su contenido :
Tesis I: La filosofía de la praxis: ni idealismo ni materialismo metafísico
Tesis II: Crítica de la filosofía pura
Tesis IV,VI, VII: Crítica de la crítica de Feuerbach a la alienación religiosa
Tesis III - V - VIII - IX- X: La filosofía como praxis. El materialismo humanista
Tesis XI: Síntesis: una filosofía para cambiar el mundo

El idealismo (Hegel) ha sabido captar el lado activo de la relación ser humano-mundo, cosa que el materialismo mecanicista (Feuerbah) no comprende. Mas el punto de vista hegeliano tiene que corregirse en lo esencial ya que concibe la esencia humana sólo como pensamiento o razón. Marx reclama un nuevo tipo de materialismo compatible con la dialéctica. Rechaza tanto el idealismo (en el principio es el pensar, -prioridad del Sujeto-) como el materialismo metafísico (en el principio es la materia -prioridad del Objeto-). Para Marx, en el principio es la acción: es la acción del ser humano sobre la Natrualeza la que constituye a ésta como un mundo con sentido, al mismo tiempo que el ser humano se crea a sí mismo en esa relación activa. Sujeto y Objeto (mente y mundo) se contituyen en interacción (=no hay más mundo que el mundo humanizado, aquel que aparece en la relación activa de las sociedades humanas con la Naturaleza, relación cambiante en el curso de la historia).

Por tanto, una vez que el ser humano es consciente de que el mundo es resultado de su acción, éste puede llegar a ser transformado voluntariamente. Marx radicalizando una idea común a la Izquierda hegeliana, cree llegado el momento de superar la filosofía, haciendo que se materialice el ideal teórico de la emancipación humana. La transformación del mundo, de la realidad humana y social se presenta como el fin último al que han de ajustarse pensamiento y acción (Praxis). La ruptura con la filosofía tradicional es, pues, completa: la búsqueda de la verdad eterna, de los principios inmutables del ser o del bien en sí, caracterítica de la filosofía “pura” es ilusoria, manifiesta el desvarío de una conciencia que ha perdido contacto con la realidad práctica (II). No hay verdades eternas, la verdad es siempre relativa a los presupuestos de una sociedad histórica concreta, es intersubjetiva: el significado de una teoría está en función del contexto del que surge (relativismo histórico o contextualismo), y su valor de verdad depende de su eficacia práctica para el progreso histórico: “es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento” (II)

En la tesis III Marx recuerda que son los hombres los que hacen cambiar las circunstancias, es decir, que la historia sigue un proceso objetivo que tiene como motor a la actividad humana. En esta tesis Marx critica el ideal ilustrado que supone que la sociedad mejora (progresa) introduciendo reformas políticas y llevando la cultura al pueblo; Marx denuncia que así se separa la teoría y la acción (dirigentes y dirigidos) y, además, que la solución a los problemas no la tienen los intelectuales refugiados en la torre de marfil del pensamiento, sino que se revela en el propio proceso histórico a través de la lucha de los actores sociales que los padecen. La guía de la transformación (la teoría) surge en la propia acción práctica, de la que no se debe separar. El ideal ilustrado de la emancipación no se consigue con la crítica ideológica, sólo se puede lograr transformando materialmente el orden económico-social por aquellos que lo padecen (Práctica revolucionaria)

En este contexto se pronuncia la crítica a la crítica de la alienación religiosa llevada a cabo por Feuerbach; una crítica -la de F.- insuficiente ya que la religión no se explica desde sí misma ni se puede eliminar con meros argumentos (VI). Es necesario ir a la raíz, a las condiciones materiales de vida que alienan a los seres humanos (la religión consuela y justifica una vida desgraciada que no se justifica por sí misma) y cambiarlas mediante una revolución social (Praxis). El error de Feuerbach y de todo el materialismo contemplativo -mecanicista- es no captar el carácter social e histórico de la conciencia humana y, en consecuencia, considerar el mundo como objeto de contemplación, como algo estático, firme, eterno y ajeno a la acción humana...(V) cuando, en realidad, el mundo es -tal y como se afirmaba más arriba- resultado de la acción de los seres humanos; el hombre no se limita a percibir pasivamente un mundo en sí; el mundo, la experiencia, el sistema social es resultado de la actividad humana, material y socialmente mediada (VIII). Para Marx se trata de tomar conciencia de este hecho, pasar a continuación a comprender las contradicciones de la sociedad y acabar guiando racionalmente su transformación emancipatoria. Las tesis IX y X presentan una crítica al modelo liberal o burgués de sociedad basado en el derecho formal. Los intelectuales críticos, materialistas, incluído F, son prisioneros de la concepción del mundo y de la sociedad burguesas: el orden establecido es percibido como si fuese natural, el individualismo, la propiedad privada, la economía de mercado capitalista, la división social del trabajo, la competencia de todos contra todos, etc. les parecen rasgos de la naturaleza humana inmutable. Por ello identifican el ideal de emancipación con la mera consecución de la democracia política; la sociedad es concebida como unión extrínseca entre individuos (teoría moderna del contrato social). Fente a la concepción burguesa, Marx adopta el punto de vista de su nuevo materialismo: una sociedad socialista, acorde con la esencia humana. Todo lo dicho conduce a declarar agotado el modo de pensar de la filosofía pura o mera teoría contemplativa, para pasar a adoptar la “filosofía de la praxis”, investigación crítica de la realidad dirigida a su superación, en defintiva, un pensamiento surgido de las contradiciones sociales y materializado en la acción revolucionaria que ha de resolverlas (Tesis XI)
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